En 1984, la Compañía de Jesús funda en El Salvador una filial del Servicio Jesuita para Refugiados (SJR), con el objetivo de acompañar  y proporcionar ayuda humanitaria y espiritual a las personas refugiadas y desplazadas a causa de la guerra en El Salvador.

Luego de la firma de los Acuerdos de Paz, en 1992, el SJR cambia su nombre y finalidad. Se constituyó el Servicio Jesuita para el Desarrollo (SJD), cuya finalidad era trabajar con las poblaciones refugiadas y desplazadas que volvieron a sus lugares de origen, en sus procesos de reinserción. Trabajó principalmente en los departamentos de Chalatenango y Usulután.

En 2005 se amplía los territorios de acción a Guaymango (Ahuachapán) y Michapa en el municipio de El Carmen (Cuscatlán), ratificando su apuesta por el desarrollo rural.

Habiendo dificultades para destinar un jesuita a tiempo completo para el trabajo del SJD, en 2008 el Provincial de la Compañía de Jesús pidió a las Comunidades de Vida Cristiana (CVX) de El Salvador apoyo para gestionar la obra del SJD y así poder seguir trabajando por el desarrollo de las zonas rurales de El Salvador, con la colaboración de laicas y laicos ignacianos.

La CVX aceptó la propuesta con alegría, asumiéndola como una oportunidad para  contribuir apostólicamente al desarrollo del país.

Así se inició un proceso en dos etapas: una etapa de cogestión entre CVX y Compañía de Jesús, siempre bajo el nombre de SJD; y una segunda, en que la Compañía de Jesús trasladará por completo la gestión del SJD a la CVX; y ésta además adquiriría una nueva personería jurídica, con el nombre de Servicio Solidario CVX.

Actualmente nos encontramos en la última fase de esa segunda etapa. Desde 2012 se cuenta con la nueva personería jurídica, y ya se ha gestionado y ejecutado proyectos como Servicio Solidario CVX. Los últimos proyectos gestionados como SJD terminan en 2017.