Frutos de la tierra en la parcela de  Clementina

Frutos de la tierra en la parcela de Clementina

Experiencias

 “Ha sido un trabajo constante, al inicio quiere mucha dedicación y cuido para que se logre lo que se siembra, y el mantenimiento es todo el año, pero tiene sus recompensas. Es importante que se haga, uno después disfruta y se siente tranquilo de lo que ha logrado…” (Clementina Borja, mujer campesina, Jujutla)

La familia de Clementina Borja está compuesta por 4 personas: ella, su papá XXX, su hermano Ovidio y su hijo Obed.

Viven en la comunidad Guayapa Arriba, en el cantón que lleva el mismo nombre, en el municipio de Jujutla. Su vivienda está ubicada a uno 400msnm, y está dentro del mismo lugar de su parcela. Viven de lo que cultivan y producen en su propiedad, donde desde hace varios años han ido estableciendo un área de cultivo diversificada.

La extensión total de su terreno es de 6 Mz., pero solo cultivan en 3 Mz. El resto lo han dejado como reserva boscosa y zona de recarga acuífera para el vertiente que está ubicado en su propiedad, y que da el abastecimiento para consumo, lavar y bañarse a las familias del caserío donde viven. No cuentan con el servicio de energía eléctrica.

SU SOSTÉN: EL TRABAJO FAMILIAR EN LA PARCELA

La transformación de su parcela la inició hace como 20 años. Entonces “no había nada en el terreno y se estaban haciendo grandes zanjas. Había que hacer algo para detener las correntadas.”

Lo primero que hicieron fue dejar de quemar con fuego, construyeron barreras muertas y diques. Todo esto sin orientación externa, pero sabían que había que hacer algo. Luego tuvieron apoyo de otras instituciones, con algunos árboles frutales y maderables, y zacate para barreras vivas, capacitaciones y cajas de captación de agua para el abastecimiento de la comunidad.


Tienen alrededor de 3 años de participar en los procesos de formación en agricultura sostenible que acompaña Solidaridad CVX y con eso han ido diversificando su unidad productiva, tanto con especies vegetales como animales.

Ahora, en su parcela se encuentran árboles de naranja, jocotes, limones, mangos, cocos y anonas. Además, otros alimentos como papas malangas, ñame, papelillos, sábila o aloe, chipilines, hojas de olor (alcapate y hierba buena), chiles picantes, ayotes de diferentes variedades,  lorocos. “Todo lo que comemos está aquí en la parcela”, dice Clementina.

Además, cuenta con animales, alrededor de 80, entre gallinas y chumpipes, grandes y pequeños. No faltan en todo el año, dice Clementina. El alimento de los animales también sale de la parcela, pues los alimenta con hojas y granos.

Es muy poco lo que se compra afuera, prácticamente tomates y alguna verdura que solo pueden cosechar en invierno, al no contar con agua para riego durante el verano.

Todo el trabajo lo realizan en familia. Entre Clementina, Ovidio y Obed, van realizando cada tarea que se necesita hacer. Si es tiempo de limpiar lo realizan en equipo, y así sucesivamente, para sacar pronto cada tarea. Así trabajan la parcela.

“Para poder tener esta parcela como está hemos puesto de mucho trabajo y esmero. Ha sido duro y entretenido”.

Clementina asegura que viven de la parcela. Ella les da toda su comida y además saben que están comiendo saludable, pero además otro de los beneficios es el ingreso económico que generan de la parcela, por la venta de naranjas, anona, yuca y madera. Esos ingresos les permiten compra azúcar, jabón y ropa. Además, en caso de enfermedad y necesidad de gastos por medicinas, entonces venden algunos animales.

SU VISIÓN A FUTURO
Lo más complicado para ir transformando la parcela ha sido el agua para riego, porque en verano no pueden cultivar las verduras y hierbas. Cuando empezaron les costó más, por los árboles recién sembrado y con poca agua para regar.

Clementina, al centro, durante trabajo de grupos en jornada de evaluación comunitaria.

Por eso, una de las cosas que quieren hacer es una pileta para aguas lluvias, con la idea de poder producir en verano, además, hacer viveros de anonas, para sembrar más, y también para vender las plantitas, si fuera posible.

Para Clementina y Ovidio la agricultura que están practicando es sostenible, porque le permite a la familia sostener su alimentación y obtener otros ingresos para comprar lo que no producen.

No ha sido fácil llegar hasta donde están ahora. “Ha sido un trabajo constante, al inicio quiere mucha dedicación y cuido para que se logre lo que se siembra, y el mantenimiento es todo el año, pero tiene sus recompensas. Es importante que se haga, uno después disfruta y se siente tranquilo de lo que ha logrado…”

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