Animadoras y animadores comunales comparten saberes para cuidar la vida

Animadoras y animadores comunales comparten saberes para cuidar la vida

“Si la tierra la sabemos cuidar, tendremos vida” (Rosendo Cortés, joven animador comunitario)

Los días 25 y 26 de abril se llevó a cabo el taller “Encuentro de aprendizajes. Talento humano para transformar las parcelas y ayudar a familias vecinas, campesinas”.

        

La jornada se desarrolló con 22 animadoras y animadores comunales de Jujutla, Guaymango, Jicalapa y Teotepeque, y tenía como objetivo brindar un espacio de reflexión individual y colectiva, para que animadoras y animadores fortalezcan sus relaciones fundamentales: con ellas y ellos mismas/os, con su familia y demás personas, con la naturaleza y con Dios.

Además, con el taller se buscaba que experimentaran algunas técnicas que les ayuden a desarrollar su labor, acompañando a familias campesinas en sus comunidades.

¿Cómo nos cuidamos a nosotras y nosotros mismas/os? ¿Cómo cuidamos a las demás personas? ¿Cómo cuidamos la naturaleza? fueron preguntas en el trasfondo de la reflexión que se desarrolló durante los dos días.

Cada participante tuvo momentos de reflexión individual y colectiva, que le permitieron compartir parte de su experiencia personal, reconociendo el regalo de la vida que tienen, y agradeciéndoselo a su mamá y su papá, pero también, preguntándose ¿cómo están cuidando ese regalo?

Para cuidar y trabajar por la vida “Es importante verme a  mí mismo, cómo estoy viviendo, qué estoy haciendo, y también ver a quienes están a la par mía”, comparte Manuel de Jesús Arévalo animador de Jujutla.

“Valorarse a uno mismo es algo que se aprende, quererse a uno mismo, a otras personas… y uno como madre tiene que dar el ejemplo. Yo comparto con mis hijos lo que aprendo en los talleres, les cuento. Eso nos ha ayudado a tener más confianza”, dice Dora Alicia Rivas, animadora de Teotepeque.

Otro momento importante de la jornada fue el reconocimiento de la abundancia y riqueza de alimento que poseen en sus parcelas, luego de procesos de transformación que han venido realizando desde el enfoque de agricultura sostenible. Hay quienes tienen más y quienes, menos, dependiendo de cuánto tiempo llevan participando en los procesos; sin embargo, es común el reconocimiento de la necesidad de cuidar la tierra y los bienes naturales.

“Nosotros somos de la tierra, porque de ella podemos sacar todo lo que necesitamos para vivir, si sabemos producir y cuidarla. Si la tierra la sabemos cuidar, tendremos vida”, expresa Rosendo Cortés, joven animador de Guaymango.

Al compartir los diferentes sentires y pensares, se concluyó que la economía de “subsistencia” de las familias campesinas es la que “sustenta” a la gran mayoría de las familias del país, pero ese soporte no aparece reflejado en las estadísticas nacionales. “Si este país entendiera que es el campesino quien alimenta al país…”.

Durante el primer día, la reflexión fue oportuna para completar celebrando y agradeciendo la vida de los animadores cumpleañeros del mes de abril. El segundo día clausuró con la manifestación de los compromisos que cada participante asumió para trabajar con su familia y con sus grupos, antes del próximo encuentro programado para el 12 de junio. Compromisos que van desde multiplicar en lo aprendido en estos dos días con sus compañeras y compañeros, hasta acercarse a su papá o mamá, en caso aún vivan, y agradecerles el regalo de la vida.

           

 

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